La importancia de la alegría en los niños, niñas y adolescentes

La alegría puede ser descripta como uno de los sentimientos más nobles y únicos del ser humano, que tiene que ver directamente con la felicidad y actúa como una sensación de satisfacción frente a una situación específica o circunstancial, como también frente a una coyuntura de larga data.

La alegría se manifiesta en el cuerpo, en los gestos de la cara, en la salud y en el estado anímico y es considerada por tanto uno de los elementos más importantes a los que todo ser humano debería acceder para llevar una buena calidad de vida.

Es descrita como una sensación de felicidad que puede estar causada por múltiples elementos, así como también por algo bien específico y concreto. A veces pueden ser los causantes de la alegría las cosas o fenómenos más simples, pero también situaciones complejas como la recuperación de una enfermedad o recibir una buena noticia. En todos los casos la alegría se representa claramente y de modo incontenible en el cuerpo y la cara de la persona que la siente: la sonrisa, los ojos iluminados, los gestos amigables y todo un conjunto de posturas o actitudes corporales suman a esta sensación que se extiende rápidamente por todo el cuerpo.

Cómo influye la alegría en nuestras vidas


Hay muchos estudios e investigaciones que señalan la importancia de la alegría en la calidad de vida de una persona. Esto es así debido a que la alegría nos hace sentir momentánea o permanentemente felices, con una mejor actitud frente a la realidad que nos toca (sea esta fácil o no) y además con una mejor actitud también que nos posibilite poder enfrentar aquellas cosas que son difíciles de resolver. La alegría no nos asegura la felicidad eterna, pero sí puede influir fácilmente en el hecho de que disfrutemos más y mejor cada instante de la vida.

Es muy complicado medir el nivel de alegría que una persona tiene, pero hay gestos que pueden hacerlo más fácil. Además, elementos como contar con la compañía de seres queridos, sentirse realizados en los proyectos que uno desea lograr en la vida, contar con herramientas para conocerse mejor y actuar en consecuencia, tener buenas formas de atención a la salud, son todos elementos que contribuyen a la alegría de una persona y que la pueden hacer durar incluso mucho más de lo que uno mismo registra o tiene en cuenta. La alegría es parte de la vida y por eso su importancia es vital para hacer de la existencia algo a disfrutar en lugar de sufrir.

Cómo trabajar la alegría en familia. Emociones positivas para niños

Alegría, tristeza, miedo… Todas ellas son emociones con las que los niños nacen y todas ellas son necesarias, aunque algunas de ellas nos hacen sentir mejor que otras.

La alegría es la emoción propia de la infancia y la que todos los padres y madres del mundo quieren para sus hijos. Para ellos sentirse seguros, queridos y valorados de forma incondicional es su principal motivo de alegría. Pero, ¿qué más cosas podemos hacer para trabajar la alegría con los niños?

La alegría es una emoción que se produce ante acontecimientos favorables para nosotros (por ejemplo, haber alcanzado una meta que nos habíamos propuesto) o para otras personas que queremos mucho. Normalmente es la emoción que más favorece la comunicación interpersonal porque es una emoción extrovertida y nada selectiva. ¡Podemos y queremos compartir la alegría con cualquiera!

Es muy importante enseñarles a los niños a vivir felices, a vivir con alegría, a disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida y, también, es necesario enseñarles a celebrar los pequeños momentos positivos de cada día. Es muy fácil compartir la alegría y comunicarla, pero también es muy fácil y peligroso caer en el ‘reírse de’ en lugar de ‘reírse con’. Aquí hay que tener mucho cuidado: los niños deben saber diferenciar desde pequeños estos dos conceptos.

¿Qué pueden aprender los niños de esta emoción y para qué sirve la alegría? Es la emoción que nos impulsa más a hablar, a expresar, a relacionarnos… Es sinónimo de sonrisa y risa, que a su vez provoca cambios en el funcionamiento del timo, lo que fortalece el sistema inmunológico y produce bienestar físico y mental.

Por eso es bueno que demos cabida a esa emoción desde el hogar familiar, porque a veces si los adultos no estamos contentos porque el día no ha ido muy bien o estamos un poco frustrados, intentamos reprimir la alegría de los niños y no compartir con ellos.

Los adultos deben aprender a celebrar los buenos momentos con los niños, pero también hay que saber que, en ocasiones, hay que controlarla. En ciertos momentos esa alegría que ellos suelen expresar con gritos, deben disminuirla, por ejemplo, si la abuelita está mala en el hospital.

Por desgracia, puede haber niños que no expresen la alegría y aquí los padres tienen que observarles mucho para poder ayudarles. Cuando un niño no manifiesta esta emoción, ¡hay un problema! Cuando no la expresan de manera espontánea, ¡a nuestro hijo le pasa algo! Son niños que perciben el mundo como un lugar hostil y para los que las relaciones con los demás no son agradables (por timidez o porque tienen experiencias negativas); niños que se cohíben, se inhiben y se manifiestan más bien tristes.

En este caso lo mejor es observar para buscar la razón o el motivo: si es cuando viene del colegio, cuando está en casa o, si fuere el caso, que haya entrado en un estado emocional

en el cual no se le ve sonreír.

9 consejos para trabajar esta emoción en casa con niños

1 – Los niños aprenden por modelado y por imitación, así que como “deberes” tienes que expresar con frecuencia y ante diferentes situaciones en las que tenga cabida la alegría.

2 – Uno manifiesta su alegría cuando lo siente de verdad, por eso si el niño no quiere no hay que forzarle a sonreír ni a estar contento.

3 – Está muy bien lo que nuestro cuerpo puede decir, pero también la alegría hay que trabajarla desde el interior.

4 – La hora de la cena puede ser un excelente momento para hablar de cómo ha ido el día y poner en común las emociones que se han vivido. ¡Y si es alegría, mucho mejor!

5 – Hemos dicho que no hay que forzar, pero tampoco reprimir y, si se puede, buscar motivos de celebración: haber acabado los deberes a tiempo, llegar a casa del trabajo antes de tiempo… ¡Seguro que tú encuentras millones de razones para festejar!

6 – ¿Qué te hace sentir bien? ¿Y a tu pequeño? Quizás un paseo en bici, una sesión de cine en casa, que le cuentes un cuento… En las pequeñas cosas, que a veces no le damos importancia, también hay mucha alegría.

7 – La risa se asocia con la alegría, pero aquí hay que tener mucho cuidado y hacer entender al niño que no es lo mismo “reírse de” que “reírse con”.

8 – También el humor es un pilar importante de esta emoción. ¿Dónde encontrarlo? En una broma o en un juego. ¡Búscalo!

9 – Y, por último, se darán circunstancias, como un velatorio, en las que no se debe expresar la alegría por respeto a personas que están tristes. Esto también es importante que se lo expliquemos a los niños desde que son pequeños.

Fuentes

https://www.guiainfantil.com/educacion/valores/como-trabajar-la-alegria-con-los-ninos-emociones-en-los-ninos/

https://www.importancia.org/alegria.php